 |
La comunidad conservacionista mundial fue impactada recientemente por
el temprano y súbito deceso de Pablo Canevari, el 22 de Marzo
del 2000. El nombre de Pablo fue sinónimo de la conservación
de aves acuáticas en las Américas durante los últimos
25 años. Biólogo de profesión, Pablo fue un hombre
renacentista y polifacético: artista, científico, conservacionista,
político, maestro, fotógrafo y escritor; pero sobre todo,
Pablo fue un gran naturalista en el mejor sentido de la palabra. Más
importante aún para aquellos que tuvimos la suerte de conocerlo,
fue un maravilloso e inolvidable amigo.
La productiva carrera de Pablo comenzó en el famoso Museo Argentino
de Ciencias Naturales, donde su amor por la naturaleza encontró
un suelo fértil para crecer. Desde entonces, participó
con su trabajo en importantes instituciones y organizaciones, incluyendo
a la Administración de Parques Nacionales de Argentina, al Consejo
Internacional para la Preservación de las Aves (CIPA), la Red
Hemisférica de Reservas para Aves Playeras, Humedales para las
Américas (de la cual Pablo fue uno de los miembros fundadores),
Wetlands International y la Convención de Especies Migratorias
de Animales Silvestres o de Bonn. Pablo trabajó en asociación
con muchos grupos conservacionistas, incluyendo a BirdLife International
(en especial a la Sección Panamericana de CIPA), IWRB, IUCN y
WWF, entre otras. Fue un importante propulsor de la conservación
en Latino América y puede ser considerado uno de sus más
fervientes defensores: muchos jóvenes conservacionistas encontraron
en el la inspiración y guía. Pablo fue apasionado y optimista,
pero realista; sobre todo siempre encontró sabiduría donde
otros sólo veían desesperación. Publicó
ampliamente en revistas científicas y de difusión, y sobre
temas como aves, conservación y humedales. Resumiendo, su legado
es inmenso.
Como artista Pablo nos deja una numerosa colección de acuarelas
y fotografías, con las cuales podemos seguir apreciando la naturaleza
a través de sus ojos y visitando aquel mundo natural que el tanto
amaba. Sus dibujos sobre aves ilustran varios libros, incluyendo la
Nueva Guía de Aves de la Argentina, de la cual es uno de los
autores.
Su prematura muerte deja un inmenso vacío en el mundo de la conservación,
el que será difícil de llenar. Como dedicado esposo y
padre también será eternamente recordado por su esposa
María José, sus dos hijas Sofía y Valentina y su
hijo Andrés.
Gonzalo Castro, Daniel Blanco, Enrique Bucher e Ian Davidson
Marzo 2001
Este
artículo, la cortesía de Wetlands International
This
page was last updated April 2004