Abril
22, 2000
Pablo Canevari,
Director para América del Sur de Humedales Internacional (Wetlands
International), nos abandonó tempranamente el 22 de Marzo del
2000, luego de una lucha corta y desigual contra el cáncer. La
trágica muerte de Pablo deja un vacío difícil de
llenar y una profunda angustia en todos aquellos que tuvimos el placer
de conocerlo y trabajar a su lado. Los humedales y las aves migratorias
de nuestro país y de América del Sur pierde a uno de sus
más fervientes defensores.
Pablo había
llegado de Alemania en Agosto de 1999, luego de trabajar durante los
últimos tres años para la Convención de Especies
Migratorias de Animales Silvestres (CMS-UNEP), en la sede de las Naciones
Unidas en Bonn. Volvía a Buenos Aires para hacerse cargo de la
Oficina para América del Sur de Humedales Internacional y para
reencontrarse con las Pampas y las aves de Hudson y de Olrog.
No será
fácil resumir en este limitado espacio la trayectoria de Pablo
y sus importantes aportes a la conservación y manejo de los ambientes
naturales de la Argentina. Se destacan sus numerosos trabajos sobre
humedales y aves acuáticas, en especial sobre cauquenes y aves
playeras migratorias, y las valiosas contribuciones que hizo trabajando
para la Administración de Parques Nacionales, muchas de las cuales
sirvieron para la creación de nuevas áreas protegidas.
Entre sus últimas publicaciones podemos citar “Los Humedales
de la Argentina: Clasificación, Situación Actual, Conservación
y Legislación” y “Los Beneficios de los Humedales
de la Argentina”. Pablo tuvo un papel decisivo en la implementación
exitosa de los programas de la “Red Hemisférica de Reservas
para Aves Playeras” en América del Sur y del “Censo
Neotropical de Aves Acuáticas”. Fue además promotor
y coordinador (desde el Manomet Observatory for Conservation Sciencies
-EE.UU.) de los talleres para el estudio y conservación de aves
playeras migratorias que se realizaron en varios países de América
del Sur, y que sentaron las bases para el desarrollo de una comunidad
activa en la investigación y conservación de estas aves
en la región.
Pablo siempre se
destacó por su gran sensibilidad y por su amor por la naturaleza,
que tan bien plasmó en sus acuarelas, dibujos y fotografías.
Su creatividad y optimismo siempre ayudaron a encontrar una alternativa
optimista aún en las situaciones más desfavorables.
En lo personal,
Pablo fue mi maestro, mi colega y amigo, y con quien compartí
estos últimos nueve años de trabajo en equipo. En estos
momentos de tristeza, mi pensamiento está con su familia y en
particular con María José y con sus tres hijos, Sofía,
Andrés y Valentina, para acompañarlos en este momento
de profundo dolor.
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